Seminario de investigación: “En casa y conectados: tecnologías digitales y vejez”

QUIERES ASISTIR?

 

Imagen de Joseph Chan en Unsplash

El objetivo de este seminario de investigación es compartir con la comunidad científica algunos de los resultados del proyecto “Conectados en casa: los usos de las tecnologías digitales en la vejez” (BCONNECT @ HOME). Este proyecto nos ha permitido investigar los cambios que está produciendo la digitalización de la vida cotidiana en la manera de vivir la vejez, particularmente en la conectividad social en esta fase de la vida.

El estudio ha sido posible gracias a la financiación de la Joint Programming Initiative More Years, Better Lives: “Ageing and place in a digitizing world” y un equipo de investigadoras e investigadores de universidades de diferentes países: Utrecht University (Holanda), Royal Institute of Technology in Stockholm (Suecia), Trent University (Canadá) y la Universitat Oberta de Catalunya.

El equipo de la UOC está formado por dos grupos de investigación del IN3, CareNet y CNSC, que han desarrollado dos de los sub-proyectos de esta investigación.

El seminario tendrá dos sesiones, donde se presentarán los resultados de cada uno de los sub-proyectos.

Sesión 1: Tecnologías digitales y espacios en la vejez: una aproximación materialista y ecológica a la conectividad social. 

Lunes 10 de mayo, de 12:00 a 14:00h

A cargo de: Daniel López Gómez, Andrea García-Santesmases Fdez, Roser Beneito Montagut e Israel Rodríguez Giralt

La investigación gerontológica considera la conectividad social y el lugar donde vives como dos dimensiones críticas para envejecer con una buena calidad de vida. La popularización de conceptos como aging-in-place (envejecer en tu lugar) o age-friendliness (amigabilidad) son un buen ejemplo. Por otra parte, se tiende a pensar en las tecnologías de comunicación digitales como posibles herramientas para mejorar las conexiones sociales de las personas mayores y mitigar el aislamiento y la soledad. En cambio, la mayoría de estudios sobre el uso de las tecnologías digitales en la vejez no parecen tener demasiado en cuenta las coordenadas espacio-temporales de la vida cotidiana ni los ejes de desigualdad que la configuran. Como si esto no tuviera ningún efecto en la manera de relacionarse con los demás y el mundo en la vejez.

El sub-proyecto “La vida digital de las personas mayores” estudia el uso de las tecnologías digitales y la conectividad social en la vejez desde un punto de vista ecológico, considerando la relación entre envejecimiento, dispositivos digitales y los entornos donde viven las personas mayores. A lo largo de tres años, hemos utilizado diferentes metodologías cualitativas para estudiar las “ecologías de los medios” que utilizan las personas mayores que viven en: a) viviendas no segregadas ni asistidas; b) viviendas con servicios para personas mayores (no asistidas) y c) en residencias geriátricas.

En esta sesión, mostraremos como el uso de dispositivos digitales tiene consecuencias en la forma en que las personas mayores habitan y crean un sentido de lugar y pertenencia, y cómo estos procesos asociados a los entornos afectan la forma en que se utilizan estas tecnologías. También mostraremos qué papel han tenido estas tecnologías en el contexto de la pandemia para mantener la conectividad social y rearticular formas de apoyo social.

Sesión 2: Teléfonos inteligentes, vida social y conectividad

Miércoles, 12 de mayo, de 12:00 a 14:00h

A cargo de: Mireia Fernández-Ardèvol y Andrea Rosales

Los teléfonos móviles, que aún se asocian principalmente a la cultura juvenil, forman parte de la vida cotidiana de personas de todas las edades. Por lo tanto, es pertinente analizar los smartphones en tanto que son una dimensión relevante, a menudo la más relevante, de la vida digital de las personas mayores.

Durante un mes hemos analizado la actividad de los smartphones de 430 participantes distribuidos en cuatro países: Canadá, España, Países Bajos, y Suecia. Hemos accedido a personas de entre 55 y 79 años, lo que permite incluir la transición hacia la jubilación aunque excluye la población más envejecida. Hemos contextualizado los datos registrados (1,3 millones de registros válidos correspondientes a casi 3.800 apps diferentes) con una encuesta (430 respuestas) y una entrevista semiestructurada (dirigida a 60 participantes).

La combinación de fuentes muestra que la conectividad social no estaría directamente asociada a la intensidad de uso del teléfono inteligente. Es decir, que más intensidad de uso no comporta más calidad de vida; lo que cuestiona los enfoques tecno-deterministas habituales en la industria digital.

Los resultados refuerzan dos ideas. Primero, la necesidad de analizar la vida digital de la población más grande teniendo en cuenta la diversidad que existe en este periodo de la vida. Y segundo, que la vida digital en la vejez no sólo es diversa sino que tiene características diferentes a las de otros grupos de edad y, por tanto, hay que profundizar en su análisis. Finalmente, hay que entender los sesgos que enfrentamos ante la tendencia a invisibilizar las personas de 75 años o más en los estudios digitales. Por ejemplo, cuando muchas empresas de recogida de datos online consideran que no son de interés para sus clientes.